
Educación
TEJIENDO FUTURO
Reflexiones sobre la educación
desde la esperanza
Por Lesly Olvera
La educación mexicana puede imaginarse como un gran telar: cada hilo es una niña, un niño, un docente, una familia, una comunidad. Juntos forman un tejido vivo que sostiene aprendizajes, identidades y futuros posibles. Aunque a veces ese entramado se tensa por desigualdades, cambios curriculares o carencias estructurales, también revela algo esencial: manos que reparan, crean nuevos patrones y siguen tejiendo esperanza desde lo cotidiano.
Hablar del sistema educativo nacional implica reconocer su complejidad. Conviven transformaciones recientes —como el Plan de Estudio 2022— con realidades territoriales diversas y desafíos persistentes. Sin embargo, mirar con sensibilidad significa ir más allá de la crítica y reconocer la creatividad que emerge en las aulas. En muchas escuelas, las nuevas orientaciones pedagógicas se traducen en proyectos situados, planeaciones diferenciadas y experiencias que respetan los ritmos y contextos de cada estudiante. Son prácticas que, aun en la incertidumbre, mantienen vivo el sentido profundo de educar.
La escuela cobra una fuerza particular cuando se convierte en comunidad de aprendizaje. En esos espacios, el conocimiento circula de forma horizontal, las familias participan activamente y el trabajo docente deja de ser un esfuerzo individual para asumirse como tarea colectiva. No siempre son historias visibles, pero sí fundamentales: maestros que planean juntos, estudiantes que se saben escuchados y comunidades que encuentran en la escuela un punto de encuentro y sentido.
Construir una educación más humana requiere tejer puentes entre todos los actores. Las políticas públicas trazan marcos, los docentes los llenan de vida, las familias acompañan desde el hogar y la comunidad aporta identidad. Educar no es un acto aislado, sino un compromiso compartido que se fortalece en la colaboración y el reconocimiento mutuo.
Desde esta mirada, incluso las acciones sencillas pueden tener un impacto transformador. Reimaginar espacios escolares —como convertir los tradicionales murales en vitrinas vivas de proyectos, buenas prácticas y mensajes de la comunidad— permite visibilizar el trabajo cotidiano y fortalecer el sentido de pertenencia. No se trata de competir, sino de inspirar.
En tiempos de cambio, la invitación es clara: volver la mirada hacia los hilos que nos unen. Porque, cuando se teje con respeto, colaboración y esperanza, la educación mexicana puede convertirse en un tapiz más fuerte, más justo y profundamente transformador.

Graduarse de la universidad equipa a la persona con las herramientas intelectuales necesarias para lograr el éxito en su carrera profesional. Ese no es necesariamente el caso cuando se trata de entender el dinero y cómo administrarlo. Pero los pasos básicos para empezar son bien sencillos por lo general:
Elaborar un presupuesto: Crea un presupuesto mensual que incluya todos tus gastos, para que no gastes más de lo que puedes. Elaborar un presupuesto puede ayudar a identificar oportunidades para hacer mejor uso de tu ingreso actual.
Deudas: Muchos graduados de la universidad comienzan sus carreras profesionales cargados de grandes deudas estudiantiles. Comienza primero con la deuda que tenga la tasa de interés más alta y liquida tu deuda tan rápido como puedas. No aumentes innecesariamente tus deudas.
Cuentas de ahorro: ¡Págate ti mismo primero! Comienza creando un fondo de emergencia con el objetivo de ahorrar lo suficiente para cubrir un período de gastos de seis meses. Luego, proponte otros objetivos de ahorro como el pago de enganche de una vivienda.
Administración de riesgos: Protégete a ti mismo con los necesarios seguros de salud, vida e incapacidad. Protege tus pertenencias con seguro de automóviles y con seguro de inquilinos o de propietarios de vivienda. Aprovecha al máximo el programa de beneficios para empleados que ofrezca tu compañía utilizando todo seguro de grupo disponible.
Jubilación: Comienza a hacer contribuciones a los planes 401k, 403b o cualquier otro plan de pensión que ofrezca tu empleador. Si hay un plan 401k disponible, contribuye por lo menos con el porcentaje mínimo a fin de que seas elegible para recibir la contribución total que hace tu empleador para igualar la tuya. Si tu empleador no ofrece un plan de jubilación, abre una cuenta IRA y programa contribuciones automáticas.
Planificación del patrimonio: Consulta con un abogado para preparar un testamento y plan de patrimonio que transfieran tus bienes lo más eficientemente posible y pagando la menor cantidad de impuestos. Toma control de las decisiones que en cuanto al cuidado de la salud afecten directamente tu vida y familia. Esto puedes hacerlo consultando con tu abogado para documentar legalmente tus deseos.
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